Pablo de Benedetti temió perder las piernas.
Vladimir Hernández
BBC Mundo, Argentina
Siendo un joven conscripto de 19 años que participaba con el ejército argentino en la Guerra de las Malvinas / Falklands, lo último que pensó es que serían los de su propio bando quienes le infligirían las heridas.
De Benedetti es uno de los más de 100 veteranos del conflicto bélico que afirman que fueron torturados por sus superiores durante el conflicto bélico con el Reino Unido en 1982.
El caso -que recopila decenas de denuncias de excombatientes- se encuentra hoy en la Corte Suprema de Justicia para determinar si califica como un delito de lesa humanidad, como piden los querellantes.
"Estando en las Malvinas hicimos unos pozos de sorgo de 1,60 metros de profundidad, que con la inclemencia del tiempo se llenaban de agua de lluvia", recuerda De Benedetti en conversación con BBC Mundo.
"A mí me metieron reiteradamente en estos pozos, que estaban practicamente congelados por el frío que hacía, como castigo a supuestas faltas. Pasábamos horas ahí, hasta que el sargento decidiese que había terminado la sanción", señaló.
Indisciplina
De acuerdo con este veterano de la guerra de las Falklands/Malvinas, los castigos de los oficiales ocurrían por supuesta indisciplina a la conducta castrense en medio del teatro de operaciones.
"Por ejemplo, nosotros veníamos recogiendo agua (para beber) de los charcos que formaba la lluvia. Un día apareció un camión cisterna y fuimos a llenar nuestras cantimploras. Yo no estaba ni de guardia ni haciendo ninguna tarea. Pero, al volver, el sargento nos castigó metiéndonos nuevamente en los pozos de agua", dice.
Según ha documentado el Centro de Excombatientes Islas Malvinas (CECIM), entre las prácticas comunes que sufrieron muchos soldados, se incluye la restricción a los alimentos y el estaqueo, un castigo que consiste en amarrar los pies y las manos de la persona al suelo, como en forma de estrella.
Muchos de los que fueron sancionados con estaqueos incluso fueron amarrados desnudos al piso, en medio de las temperaturas invernales del Cono Sur.
Dolor
| Pablo de Benedetti es uno de decenas que han denunciado grave maltrato de los superiores durante la guerra. |
De Benedetti no sólo fue castigado con permanecer horas en un pozo de agua helada.
También afirma que lo obligaron a hacer "saltos de rana" o "cuerpo a tierra" en campos minados que él y los efectivos de su compañía habían sembrado en la zona donde fue desplegada la compañía 601 de Ingenieros del Ejército.
Nunca le explotó una mina, pero el temor -dice- era constante.
Sin embargo, el castigo en los pozos le dejó cicatrices permanentes.
"Después de tantas veces de recibir el castigo me vio el médico de la compañía porque tenía los pies hinchados y muy mal. Me recomendó ponerlos en agua caliente y me dio una medicación. Pero cuando vuelvo a la compañía el suboficial me tira la medicina y me ordena volver al pozo con agua fría porque 'así me iba a curar", señaló el veterano.
"El 1 de junio me arrastro, porque no podía caminar, al campamento médico de nuevo y ahí me tienen que cortar las medias y borceguíes porque los pies estaban tan hinchados que no me los podía sacar. De inmediato me reenviaron al continente de vuelta. 'Pensábamos que perdías las piernas', me dijeron los médicos".
Aún hoy en día, De Benedetti toma medicación por las secuelas de los tormentos recibidos.
Los pies se le duermen ocasionalmente sin motivo, no puede manejar autos sincrónicos porque le molestan las extremidades inferiores y "además tengo problemas constantes con la temperatura de mi cuerpo a raíz de lo ocurrido".
En tribunales
"Hay más de 100 denuncias de este tipo en el Tribunal Federal de (la provincia de) Río Grande. Esto incluye tres muertes por hambre (como castigo de un superior) y el asesinato de un soldado por parte de un suboficial de la armada", le explicó a BBC Mundo Ernesto Alonso, presidente del CECIM.
Dos tribunales argentinos determinaron que los abusos cometidos califican como delitos de lesa humanidad y que, por lo tanto, no prescriben.
Sin embargo, los militares acusados apelaron a la Cámara de Casación Penal, que los calificó de "crímenes comunes" y por lo tanto prescritos.
El Ministerio Público y el CECIM llevaron el expediente a la Corte Suprema de Justicia a la espera de que se revierta la última sentencia y se inicie de una vez por todas una investigación judicial que determine responsabilidades.
El CECIM aspira a tener novedades al respecto en un año en el que se marcan 30 años del conflicto bélico donde se dieron las presuntas torturas.
"La sociedad argentina debe saber de lo sucedido en las Malvinas con sus soldados por parte de unas fuerzas armadas que no representaban los intereses populares", señaló Alonso.
Investigados
Algunos de los militares que participaron en la guerra contra el Reino Unido fueron después investigados o condenados por la justicia argentina por crímenes de lesa humanidad durante el gobierno de facto que presidió una junta castrense entre 1976 y 1983.
| Cientos de personas murieron en este conflicto |
Uno es el caso del contraalmirante Carlos Büsser, quien comandó la toma anfibia de las islas el 2 de abril de 1982, actualmente investigado por sus tareas como oficial de inteligencia en 1977.
También está Alfredo Astiz, el llamado "Ángel de la Muerte", quien era miembro del grupo de tareas que llevó a unas 5.000 personas a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), de quienes -en su mayoría- no se supo más.
"Esta gente tenía mucho poder y el sentido de impunidad por haber llevado a cabo la ola de represión (antes de la guerra)", dice De Benedetti.
"Yo ahora participo de esta causa judicial no para vengarme, sino para que esto no vuelva a suceder. No hay nada que justifique la tortura, ni siquiera la defensa de la soberanía", apunta.
La cercanía del aniversario ha desenterrado muchos de los antiguos recuerdos que este excombatiente tenía guardados desde su experiencia en las islas hace tres décadas.
"Ahora, otra vez, he tenido sueños con la guerra. Siempre que sueño es igual. Vuelvo a los lugares donde estuve en las Malvinas, pero esta vez no me torturan. Creo que mi inconsciente me está diciendo que así es que debe haber sido en realidad mi estadía en ese lugar", señaló De Benedetti.
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