viernes, 2 de marzo de 2012

El secuestro en Colombia más allá de las FARC


El anuncio de la guerrilla de las FARC de liberar a 10 soldados y policías privados de la libertad y suspender los secuestros extorsivos en Colombia volvió a subrayar el doloroso impacto en el país de esa práctica en los últimos cuarenta años.
José Antonio Sánchez, Bogotá

Uno de los datos más preocupantes es que aunque las FARC cumplan su promesa, otros grupos podrían continuar con el secuestro en esa nación.

La Policía Nacional reveló que de los 255 secuestros que se realizaron entre enero y noviembre del 2011, unos 145 fueron cometidos por delincuencia común, 72 por las FARC y 30 por el ELN, el otro grupo guerrillero colombiano.

En otras palabras, podría ocurrir lo mismo que con el fenómeno del narcotráfico: tras la derrota de los carteles de Cali y Medellín el tráfico de drogas pasó a manos de los paramilitares, la guerrilla y las llamadas bandas emergentes, sin que se le haya podido poner punto final, pese a los esfuerzos de las autoridades.


Marleny Orjuela, quien los últimos 14 años se dedicó a pedirles a las FARC la liberación de los soldados y policías secuestrados, les recomendó a los familiares de los civiles privados de la libertad que creen su propia organización para luchar por los suyos.

"Entendemos la angustia también de las familias de los civiles secuestrados… nosotros los invitamos a que se unan y creen su organización, como familias unidas por el dolor. Eso hará la lucha de ellos más fuertes. Nosotros, en 14 años, nunca paramos", dijo Orjuela en una conferencia de prensa.

Los datos parecen confirmar que terminar con esta pesadilla no será fácil. Mientras la Fundación País Libre asegura que son 405 civiles los que están secuestrados por las FARC en este momento, según datos revelados por su directora Olga Lucía Gómez, la Fundación Nueva Esperanza, de Gustavo Adolfo Muñoz Roa, sostiene que son 725.

Sin embargo, el anuncio de las FARC es considerado por muchos como un paso histórico en la lucha contra el secuestro en el país latinoamericano.


6.000 secuestros en dos años

Roger Peña, comerciante de ganado en la zona norte de Colombia, recuerda que en ocasiones los propietarios de las haciendas no podían visitar sus propiedades. "Nos tocaba mirar nuestros campos a través de los videos y comprar ganado a la distancia. Si íbamos a nuestras fincas, nos secuestraban".

Carmelo Verbel, cultivador de algodón y sorgo, añade que durante muchos años viajar por una carretera de Colombia era un riesgo mayúsculo.

"Hace más de diez años existían las "pescas milagrosas": unos retenes que fijaban las FARC en las carreteras para secuestrar a padres, madres o hijos, según la información que tuvieran de uno".

Marchas

Marchas por la liberación, operaciones de rescate, pagos de secuestros se convirtieron en elementos de una dura cotidianidad en un país que alcanzó más de tres mil secuestros por año en 1999 y en el 2000.

En los años siguientes, dramas como los del profesor Gustavo Moncayo, quien caminó encadenado varios años para exigir la liberación de su hijo, el suboficial Pablo Emilio, secuestrado por las FARC durante 12 años; o el de Johan Martínez, un pequeño que marchó implorando por la libertad de su padre, el sargento José Libio Martínez, y quien solo recibió a cambio un féretro el pasado diciembre, forman parte de esta historia.

Es por eso que el solo anuncio de las FARC revive un debate sobre un delito que ha golpeado a muchas familias y deja sobre las mesa varios interrogantes sobre si se acerca el verdadero final de este delito en Colombia.

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Una historia marcada por el secuestro

Un repaso por la historia colombiana permite develar como los secuestros han incidido de manera determinante en las decisiones de presidentes, militares, policías y de la sociedad en su conjunto.

Darío Restrepo, director de los servicios informativos del Canal Citytv, recuerda que el empresario Harold Eder fue el primer secuestrado de este país en 1965.

En 1980, un comando de la guerrilla M-19 secuestró a 16 diplomáticos que se habían reunido en la embajada de la República Dominicana en Bogotá y produjo una crisis de 61 días que se solucionó con el pago de US$ 1.000.000 y el asilo de los guerrilleros en Cuba.

Nueve años después, ese mismo grupo secuestró al político conservador Álvaro Gómez Hurtado y propició una negociación de paz que ayudó a la convocatoria de la Asamblea Constituyente y la eventual promulgación de la actual Constitución Política.

A su vez Ernesto Samper, presidente entre 1994 y 1998, tuvo que negociar durante su gobierno con otro grupo insurgente, el JEGA, para lograr la liberación de Juan Carlos Gaviria, hermano del expresidente César Gaviria, y declarar una zona desmilitarizada para conseguir la libertad de 60 uniformados.

Su sucesor, Andrés Pastrana (1998-2002), debió hacer lo mismo para que 242 soldados y policías regresaran de la selva.

Sin duda uno de los casos de secuestro de más repercusión dentro y fuera de Colombia fue el de la excandidata presidencial Ingrid Betancourt.

En julio de 2008 el ejército colombiano, en la denominada "Operación Jaque", liberó a Betancourt, tres estadounidenses, así como 11 soldados y policías.

Betancourt fue durante seis años la más preciada rehén en manos de las FARC


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