viernes, 26 de agosto de 2011

Presidenta de Costa Rica habla sobre narcotráfico y seguridad

Laura Chinchilla, presidenta de Costa Rica
La inseguridad se ha convertido en una de las principales preocupaciones en Costa Rica, un país de menos de cinco millones de habitantes a menudo considerado un oasis de paz en Centroamérica.
Ignacio de los Reyes

"Cuando comparamos las estadísticas criminales con las del resto de América Latina, Costa Rica sigue siendo uno de los tres países más seguros de la región, junto a Chile y Uruguay", le dice a BBC Mundo Laura Chinchilla, presidenta del país desde mayo de 2010.

Sin embargo, "en la última década sí se observa un deterioro importante de algunos indicadores (de seguridad). Es un problema que si no lo enfrentamos ya, el día de mañana se nos puede ir de las manos", asegura en esta entrevista llevada a cabo durante su visita de Estado a México.

Algunos de sus homólogos centroamericanos han advertido de la presencia de cárteles mexicanos en su territorio. ¿Teme que Costa Rica sea el próximo objetivo de estos grupos?

Desafortunadamenta ya tenemos presencia de bandas criminales, no sólo de origen mexicano: guatemaltecos, de Colombia en el pasado, estructuras locales… Lo que estamos haciendo es fortalecer los mecanismos para enfrentar este problema y estrechar la cooperación (internacional) para prevenir la radicación de esas bandas criminales en nuestro territorio.




Uno de los elementos principales de la estrategia de México contra los carteles es la utilización de las fuerzas militares. Como presidenta de un país que carece de ejército, ¿Cree que esta es la mejor forma de enfrentar el desafío del crimen organizado?

Combatir el crimen organizado es un asunto más de inteligencia y menos de fuerza. Se trata de tener la información de manera oportuna y utilizarla de manera inteligente.

La estrategia de Costa Rica abona más el papel del poder judicial, de la policía, de los mecanismos de prevención, de una prensa que investigue con total independencia… Sin embargo, entendemos que cuando ya algunas sociedades tienen niveles de penetración (del crimen) especialmente importantes están en su pleno derecho de utilizar todos los instrumentos en su haber. El ejército ha cumplido un papel importante, no sólo en México, sino también en otras naciones.

¿A Centroamérica le está beneficiando o le está perjudicando que México combata tan frontalmente al narcotráfico?

Cuando combatimos la criminalidad en un lado no necesariamente desaparece, sino que se desplaza. De alguna manera, México está pagando las consecuencias de lo que hizo Colombia al enfrentar sus bandas criminales.

Y al hacerlo ahora México con la contundencia y la fuerza con que está procurando hacerlo Felipe Calderón, el efecto perverso que podría tener es un desplazamiento aún más fuerte hacia Centroamérica.

Por eso hablamos de no solamente librar batallas a nivel nacional sino de estrechar los esfuerzos a nivel regional.

¿Costa Rica estaría pagando las consecuencias de esa estrategia mexicana?

Podríamos terminar pagándolas si no hacemos lo propio. Tenemos que estar ayudando a las naciones de la región en el aporte de información y preparándonos para que ese desplazamiento no ocurra.

Una de sus promesas de campaña fue precisamente fortalecer la seguridad. Las encuestas de opinión indican que el crimen es una de las principales preocupaciones de los costarricenses. ¿Qué está pasando? ¿Está Costa Rica dejando de ser ese sitio tranquilo, idílico?

Costa Rica todavía está a tiempo. La población, lógicamente, se sienta alarmada porque el costarricense no estaba acostumbrado a ver hechos de violencia como los de los últimos meses.

Estamos a tiempo si conseguimos los recursos de cooperación internacional que estamos pidiendo y si tenemos éxito en los operativos que coordinamos con el poder judicial.




Hablando de cooperación internacional ¿Qué papel están jugando las patrullas estadounidenses en las costas de su país? ¿Están ahí para combatir al narco?

Toda cooperación, fundamentalmente con los Estados Unidos, se da con autoridades civiles: la DEA, el FBI, los guardacostas. Hay operaciones conjuntas de inteligencia, investigación e intervención (de combate al narcotráfico), pero todas con personal civil.

¿Se plantea crear algún tipo de fuerza militar o policía con armamento militar si empeora la escalada de inseguridad?

Costa Rica nunca va a revisar su decisión de abolir el ejército. No lo queremos. Más bien la ausencia de ejército ha sido una garantía de seguridad en el país.

Lo que sí tenemos que hacer es dotar a nuestra policía de mayores instrumentos, dotarle de una capacidad defensiva, no ofensiva.

¿Pero eso no sería la misma cosa con distinto nombre: un ejército de policías?

No, en absoluto. La policía tiene que ponerse a las órdenes de las autoridades judiciales, no estamos hablando de que desarrollen una capacidad ofensiva. Fundamentalmente estamos hablando de una policía que vela por el cumplimiento de la ley.


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