El Servicio Médico Forense de la Ciudad de México fue ampliado después del terremoto de 1985 en la capital mexicana, para mejorar las capacidades en caso de una catástrofe natural de similar magnitud.
Sin embargo, sus modernas instalaciones están hoy jugando un papel crucial en otro contexto: el conflicto de la violencia del narcotráfico en México.
Sus depósitos están siendo usados por los gobiernos de otros estados del país, que ven sus propias instalaciones desbordadas ante el número de cadáveres encontrados en fosas clandestinas.
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