Han pasado más de diez años de controversia en torno a la identidad de Marcela y Felipe Noble Herrera, los hijos adoptivos de la dueña del conglomerado argentino de medios conocido como el Grupo Clarín.
Vladimir Hernández
La organización de derechos humanos Abuelas de Plaza de Mayo afirma que ambos son hijos de familias de "desaparecidos" durante el último gobierno militar (1976-1983), y acusa a Ernestina Herrera de Noble de haber cambiado su identidad ilícitamente.
Herrera de Noble –cuyo Grupo Clarín es un medio extremadamente crítico del actual gobierno- niega los señalamientos y dice que todo es una persecución política; Marcela y Felipe la han respaldado en público.
Pero ahora de súbito, ocurrió un giro de 180 grados en la postura de la familia Noble Herrera.
Después de una década rebatiendo en tribunales la querella de Abuelas de Plaza de Mayo –y las familias que creen que son sus familiares al haber perdido a sus hijas "desaparecidas"-, surge una concesión que parece total.
En el escrito que entregaron sus abogados este viernes en la corte, Marcela y Felipe aceptan a hacerse "con la mayor premura posible" la comparación de su propio ADN con el de "todas las familias que hayan dejado sus muestras genéticas en el Banco Nacional de Datos Genéticos, con independencia de que, por las fechas denunciadas de sus desapariciones, aparezca como realmente imposible la existencia de un vínculo biológico con los suscriptos".
Durante años los Noble Herrera batallaron en los tribunales para evitar una comparación de su información genética con la de todas las familias de "desaparecidos". Ahora, aceptan y piden que se resuelve rápidamente.
¿Qué cambió?
Salud y presión
La respuesta definitiva la tendrán los propios involucrados, los Noble Herrera.
Pero públicamente ambos dijeron en un comunicado entregado a los tribunales que les preocupa las consecuencias del caso sobre la salud de su madre (Ernestina Herrera de Noble).
A fin de cuentas, la dueña del Grupo Clarín está cerca de cumplir 86 años de edad.
Según el comunicado: "Marcela y Felipe están dispuestos a renunciar al derecho constitucional a la intimidad para no dilatar más esta causa, que pudo haberse resuelto hace ocho años cuando ellos ofrecieron sangre. Desde entonces, sufrieron allanamientos, requisas en la vía pública, presiones sobre la Justicia, la modificación de normas para perjudicarlos y un sostenido hostigamiento mediático y político. Ahora quieren hacerse el examen cuanto antes, para llevarle paz y tranquilidad a su madre y para poner fin a diez años de acoso".
Al hablar de la oferta de sangre de "hace ocho años" que hicieron los Herrera Noble, el comunicado se refiere a la aceptación de dar las muestras pero sólo a un grupo reducido de familias y no través del Banco Nacional de Datos Genéticos, ya que cuestionaban su independencia.
Esta propuesta fue rechazada por las familias querellantes y Abuelas y el caso siguió disputándose en tribunales.
"Durante años se negaron a hacer esto (entregar las muestras de ADN voluntariamente a todas las familias con desaparecidos), y ahora puede haber sido una decisión personal o la presión del entorno puede haber influido", señaló a BBC Mundo Reynaldo Sietecase, periodista y escritor que ha seguido casos similares durante años.
"Hay que recordar que ellos son víctimas de una situación y han quedado en medio de esta puja de poder entre el gobierno y el grupo Clarín. Por eso la presión social debe ser fuerte", agregó.
Funcionarios del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y medios o grupos que la apoyan, esgrimen constantemente el caso Noble Herrera para criticar al Grupo Clarín.
En Argentina hay una fuerte campaña por parte de activistas que bajo el lema "devuelvan a los nietos" que se manifiesta en marchas, grafitis y hasta redes sociales.
Además, desde 2003 ha sido política de Estado del gobierno de Néstor Kirchner y después de Cristina Fernández, la resolución de casos de crímenes de lesa humanidad del último gobierno militar.
Cientos de personas han sido enjuiciadas y encarceladas por su rol en la tortura y desaparición de unos 30 mil militantes de izquierda, y la clic apropiación de cientos de bebés de mujeres que dieron a luz en los centros clandestinos de detención.
"Ojalá se llegue de una vez por todas a la verdad; porque yo sé por experiencia propia que es la única forma de vivir realmente en libertad y en paz con uno mismo y con los que uno más quiere", señaló la diputada Victoria Donda, hija de "desaparecidos" quien vivió durante décadas con sus apropiadores.
Lo que dice la ley
En Argentina hay una legislación que exige a la justicia a tomar todas las medidas que sean necesarias para comprobar la identidad de una persona que se presuma descienda de algún "desaparecido".
La esencia de la ley es que la sociedad merece saber la verdad y eso puede pasar por encima del derecho individual de decidir si se accede a dar una muestra de ADN (puede ser sangre, saliva o tomada hasta de un cepillo de dientes).
A principios de junio un tribunal de apelaciones mantuvo una decisión de un tribunal bonaerense de que si los hermanos Noble Herrera no entregaban las muestras habría que tomarlas por la fuerza.
La respuesta de sus abogados era ir a la última instancia judicial posible, la Corte Suprema de Justicia, para evitar la toma obligatoria.
Pero este viernes, el caso parece dar señales de que llegará a su fin.
El desenlace puede conocerse en aproximadamente un mes desde el momento en que se efectúen la pruebas.
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