En Juba hay alborto y esperanza generalizada en que los resultados de un referendo darán la independencia a Sudán del Sur, una secesión que dividiría en dos al país africano con mayor extensión territorial.
Una vez al mes cientos de habitantes salen a las calles para recordar al gobierno de Jartúm que debe mantener su compromiso y celebrar los comicios en fecha. Pero a pocos días de la consulta, mucho queda por hacer.
La consulta electoral que podría tener como resultado la secesión de una extensa región de Sudán, Sudán del Sur, se anticipa con recelo en la capital, Jartúm.
Allí, el gobierno, el sector empresarial y los ciudadanos se preparan a su modo para los cambios que podría traer consigo la independencia.
La economía podría sufrir un golpe duro, ya que en la pasada década el país ha vivido gracias a la exportación del petróleo una bonanza que podría acabarse.
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