El presidente de China, Hu Jintao, y su homólogo estadounidense, Barack Obama, se reúnen en Washington con los temas económicos dominando claramente la agenda
Todo parece indicar que Washington presionará por un mayor acceso de las empresas estadounidenses al mercado doméstico chino y se espera que los dos mandatarios se concentren en temas como las disputas comerciales y el valor del yuan, que han tensado las relaciones entre ambos países.
Asuntos de defensa y seguridad, incluyendo las rivalidades navales en el Pacífico y el programa nuclear de Corea del Norte, también tendrán un lugar destacado en la agenda.
Y muy por debajo parece estar la situación de los derechos humanos en China, aunque se asume que el tema será inevitablemente abordado en una rueda de prensa.
En ese sentido, la agenda parece reflejar la creciente fortaleza de China, y lo mucho que EE.UU. la necesita. Y viceversa.
El tema de los derechos humanos motivó manifestantes frente a la Casa Blanca. |
Y es que como recuerda el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos "hoy China es el segundo proveedor comercial de EE.UU. y el mayor acreedor de la deuda pública de ese país, por lo que tanto su capacidad de exportación, como su salud financiera están atadas a la recuperación de la todavía primera economía mundial".
Preocupado por el mercado doméstico
Los analistas consideran que la visita de Hu es la más importante realizada por un líder chino en 30 años, debido al crecimiento militar de China y su creciente influencia económica y diplomática.
No en vano, la Casa Blanca ha organizado una recepción formal completa con guardia militar, un almuerzo en el Departamento de Estado, una cena en la Casa Blanca y ha fijado reuniones con algunos de los líderes de negocios más poderosos de Estados Unidos, incluyendo a empresas como General Electric, Coca-Cola y Boeing.
EE.UU. quiere que sus empresas accedan al mercado doméstico chino. |
Y en esta oportunidad Washington se enfocará en presionar para que China abra su mercado doméstico.
Los empresarios estadounidenses están molestos debido a las restricciones impuestas por China -controles administrativos, requisitos para la transferencia de tecnología sofisticada, subsidios estatales a empresas nacionales, entre otros- que dificultan su crecimiento en el inmenso mercado chino.
Y aunque hasta ahora eran los negocios de manufactura los que le habían pedido a Washington medidas más duras contra China, mientras que las empresas tecnológicas habían optado por una posición conciliadora, las nuevas restricciones obligarán a un diálogo más contundente, según los analistas.
"Momento crítico"
Estados Unidos también está preocupado por el creciente poderío militar de China.
A principios de este mes durante un viaje a China, el secretario de Defensa, Robert Gates, confirmó que Pekín había probado un prototipo de avión caza bombardero invisible al radar denominado J-20.
Además, las dos potencias han estado en desacuerdo sobre la manera de frenar el comportamiento beligerante de Corea del Norte y el avance de su programa nuclear.
Y Washington ha reforzado su apoyo a sus aliados de Asia, sobre todo Corea del Sur y Japón, en medio de las rivalidades marítimas con China en el Pacífico.
El valor del yuan, el enorme déficit comercial, los derechos humanos y las ventas de armas de EE.UU. a Taiwán también han tensionado las relaciones en el último año, llevando a la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, a firmar que su país y China están "en un momento crítico".
Y en una rara entrevista con medios extranjeros, el presidente Hu reconoció que hay "diferencias y temas sensibles", pero dijo que la cooperación y no la confrontación serviría mejor a ambos lados.
Más adelante en la semana, Hu tiene previsto viajar a Chicago, donde algunos predicen que firmará una serie de acuerdos comerciales y de inversión.
EE.UU. quiere alentar a China para que compre decenas de miles de millones de dólares en aviones Boeing, piezas de automóviles, productos agrícolas y carne.
El comercio entre Estados Unidos y China tiene un valor de US$400 mil millones, frente a los US$100 millones registrados hace 30 años, cuando Washington formalizó relaciones con el Estado comunista.
China también tiene la mayor reserva mundial de divisas en dos billones de dólares y una parte importante de la deuda de gobierno de Estados Unidos.
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